Hoy por diversas razones, me he detenido a pensar las respuestas de las siguen tes preguntas; ¿Y si hablara? ¿Que pasaría si...? ¿Seria una buena idea? ¿Y si...? ¿Como poder saberlo? Intrigantes preguntas, sin duda. Respuestas, lejanas. Hoy, mientras caminaba me detuve, me agache para recoger una flor y pensé....Que tan malo puede ser, me dije. Muy malo medite luego, es una extraña seguidilla de escenas con complejo significado que atormentan, junto los deberes y derechos mi conflictiva cabecita.-
Me gustan los problemas, esa es una expoliación. Seria una dulce condena .-
Iba totalmente complacida, más por lo bien que había salido mi plan, por la buena recepción que había tenido mi magnifica idea. Iba tomada de la mano de mi novio, a su lado su hermano mayor hablando con mi prima. Frente al manubrio el mayor y responsable del paseo entreteniéndose con mi amiga, hasta hay una excelente panorama. Veo a través de la ventana u de improviso, recibo un golpe en la cabeza, me ofusco y dirigí de inmediato mi vista al emisor de aquella burla, el, se reía a carcajadas, el novio de mi prima resulta ser un buen amigo y no dude en ningún momento en devolverle el golpe, siendo de inmediato receptores de las capciosas miradas de nuestras respectivas parejas. Volví a posicionarme de la forma que anteriormente me encontraba, recargando mi mano sobre la de Alejandro, el realizo una extraña mueca, luego volvió a restablecer la amena conversación que se habían entablado su hermano y mis primas. El viaje fue tranquilo, mas no se podía pedir, estaba contenta, gustosa y alegre, estaba con las personas que mejor me hacían sentir. La risa era la cualidad que mas fácil se daba entre nosotros, aun, sabiendo que mas de alguno nunca se habían visto previamente lograron crear una grata relación y una conversación digna de amigos de años. Nos detuvimos en el Tabo, bajamos extasiados. De golpe el viento me dio de golpe en el rostro revoloteando mi cabello y enfriándome el rostro. Me aferre con mayor ímpetu a la mano de Alejando, el me dedico una tierna mirada, acerco su rostro al mió y los beso dulcemente, abrase rápidamente sus brazos y el se acoplo a mi cuerpo, luego se separo sutilmente, al no tener su cuerpo cercano me di cuenta de que la brisa fría se mantenía imponente. Volví a entrelazar mis dedos con los suyos, dedique una fugaz mirada a los demás y me di cuenta de que se nos venia por delante un hermoso fin de semana-.
Te escribo recordando con impotencia mis palabras y las relaciono sin parar con cada un de las escritas en la increíble novela de Carlos Cauhtemoc, me doy cuenta que al igual que el, he sido guiada por una fuerza, claro no es la de Sheccid pero es una similar. La que te lleva a creer que una persona es la que no es, que amas a un ser que no es idóneo, sino que creado e infinitamente amado.
Eso me ha sucedido, he creado un personaje al cual ame, idolatre sin darme cuenta de que nada era verdad.
Eres un personaje, tal como Sheccid, no eres más que sumatoria de quien desea a quien amar, quien desea ser amado y quien desea idolatrar a alguien que este más cercano a lo perfecto que a lo cotidiano.
Ahora, es un mas fácil decir que no eres mas que la inspiración para mas de un personaje de novelas, eres un personaje digno para las mayores creaciones, alejándote así de tu realidad y de la cual, sin duda algún día ame y ahora solo puedo recordar para echar mano a la creación de una historia similar a la que alguna vez vivimos o a las que, mas de una vez he de presenciar.
Sin rencor alguno, saco la parte positiva de esto y seguiré al pie de la letra tu filosofía.
Se que ahora, tendrás mas cuidado con cada paso que das, cuentas con la madures de aquel que siente la frustración del intento fallido de una relación para toda la vida. Suerte en este nuevo camino y espero, que contemos con la suerte, de que algún día llegue entre tus manos el texto, que contenga entre sus paginas y escrito entre sus planas un personajecon tus virtudes y con nuestras vivencias, será ese día cuando mi fin por el cual escribo se vera confirmado.
Te digo adiós y acaso te quiero todavía Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós Este cariño triste, apasionado y loco Me lo sembré en el alma para quererte a ti No se si te ame mucho, no se si te ame poco Pero si se que nunca volveré a amar así… Me queda tu sonrisa dormido en tu recuerdo Y el corazón me dice que jamás te olvidare Pero al quedarme solo sabiendo que te pierdo Tal vez comience a amarte como jamás te ame Te digo adiós y acaso con esta despedida, Mi más hermoso sueño muere dentro de mí Pero te digo adiós para toda la vida, Aunque toda la vida siga pensando en ti.
Hoy como hace mucho tiempo llore, si ¡llore! Es extraño que yo llorase por una canción. Una linda melodía y poética letra, no son excusas para llorar, no en mi posición, no después de todos estos días. Aunque volviendo a ser fría y analítica, me doy cuenta que yo no lloro por “esa” persona, sino que lo hago por no extrañar a nadie, porque no tengo por quien suspirar.
Mucho tiempo atrás, me hubiese afligido por este periodo de soledad, por que tenia la determinación de estar sola por un tiempo. Ahora, es ese tiempo, es ahora cuando quiero que todo se recapitule y las cosas tomen su lugar. Esta semana, una persona me dijo que ya estaba preparada para volver a empezar, que ya estaba en tiempo de darme cuenta que hay cosas hermosas, tiernas y sanas, de las cuales disfrutar y que era una persona con la capacidad de hacerlo, siendo una persona hermosa. Me impresione al escuchar esas palabras y me sobrecogí de sobremanera al darme cuenta de que esas palabras eran ciertas. Sumando y restando, definitivamente ese ha sido un año de pleno crecimiento personal y en el cual solo he mantenido a mi lado a las personas valiosas. Sin darme cuenta, en lugar de tristeza, siento felicidad. Estoy segura de que lograre mis objetivos.
Hoy desperté con las ganas de escribir, hace mucho que no lo hacia en el blog, no he tenido el tiempo suficiente. En este ultimo tiempo me siento diferente, no una diferencia mal, sino que una de aprendizaje y fortalezas. Se que muchas veces, mas de una, soy muy cobarde pero me siento las fuerzas de decir que tengo gente que me apoya en todo momento y son justamente esas personas a las que me referire. Mis amigas. Nunca pense que a pesar del tiempo, las diferencias, los estilos de vidas y ocupaciones, nos anteviéramos tan afiatadas como ahora, no somos unas lapas, ni somos solo amigas de nombre. Nos apoyamos y brindamos el cariño necesario para la vida. Ayer, me di cuenta de que muchas cosas han cambiado y cambiaran para todas, pero me siento muy conforme de ser parte de ese cambio en cada una de ellas. No soy una persona que tenga muchos amigos y no quiero ser auto referente, pero es verdad...tengo pocas personas a las cuales amo y me entrego en totalidad. Anoche, estuve pensando en aquellas personas que no dan mas por los demás de lo que los demás dan por ellos y pensé, que ciertas actitudes siempre tuvieron sus justificaciones, es ahora cuando me lamento de haber creído tanto, pero agradezco a este tiempo de claridad y un pequeño proceso de maduración. Estoy emocionada con la llegada del hijo de una de mis mejores amigas, se que presenta muchas dificultades en algunos casos, pero para mi representa simplemente amor. Lo que mas deseo en estos momentos es estar cerca de el y que sepa que lo quiero mucho, a pesar de no verlo. Creo que hay esta la base del mas puro amor, nuestros padres nos aman desde que saben de nuestra existencia, y se entregan por completo a nosotros, sin habernos visto nunca. Es una linda demostración de que par el verdadero amor aun hay lugar en este mundo.
Al fin de cuenta, siempre tendremos a personas que nos amaran sin pedir nada a cambio. Y son esas personas a las que se les debe cuidar.
Como quisiera Poder vivir sin aire Como quisieraPoder vivir sin agua Me encantaria Quererte un poco menosComo quisiera Poder vivir sin ti Pero no puedoSiento que muero Me estoy ahogando sin tu amorComo quisiera poder vivir sin aire Como quisiera calmar mi afliccionComo quisiera poder vivir sin agua Me encantaria robar tu corazon.-
Estoy en un momento en donde puedo analizar la situación. En donde me doy cuenta que desperdicie mi tiempo con las personas que mas he amado.
Cuanto hubiese querido haberme percatado de que las personas que se aman y te aman deben ser tu primera prioridad. Que son esas personas las que te dejaran la enseñanza para toda la vida.
¿Tan inconciente somos, que nos damos cuenta en que gastamos nuestro tiempo? Si, si lo somos. Mejor dicho si, si lo fui.
Es ahora, cuando las circunstancias de la vida me han traído hasta donde me encuentro hoy en día cuando analizo más agudamente todo esto. El escenario en donde estoy parada hoy en día ese desolador. Otra vez estuve perdiendo el tiempo quizás Dios o quizás el destino me dio esta oportunidad.
Me pregunto ¿En realidad nos iremos a reencontrar? ¿Volveré a verlos? ¿Les podré decir cuanto es que los amo? Quisiera saber que es así.
Poder expresar todo lo que siento y contarles lo que he aprendido. Por que si he aprendido en estos años.
¿Será cierto que si le pedimos que se deje descansar, lo hará? ¿Hará caso a estas tan moralistas peticiones? Según yo, no debería hacerlo. Según todos si. Según mi cordura y sensatez “Ha llegado su hora” No me parece cierto, sino que cómodo o practico.
Es cierto, es matador, es cansador, abrumador pero ¿No es eso lo que hacen nuestros padres? No es la mano que debemos devolver.
Me lo tengo que repetir a diario. Intentare recordarlo siempre.
No sabia que hacer, lo único que hacia era llorar despavoridamente, me abrazaba a mi misma intentando capear el frió que sentía. Más de una persona me observo con curiosidad, estaba de más decir que mi estado no era el mejor.
Mi maquillaje corrido gracias a laslágrimas, mi cabello despeinado y un pequeño bolso de mano hacían durar más de alguno de mi sensatez y muy en el fondo de mi corazón estaba recuerdo con ellos. Mi estado no se debía más que a lo que minutos antes había acontecido en el que se suponía era mi hogar y el cual solo se había convertido en el nicho de las peores situaciones que en mi vida llegue a imaginar que viviría en primera persona.
Me senté ya agotada de tanto haber caminado en una diminuta banca. El cielo comenzaba a tornearse rojizo, lo que significaba solo una cosa: La noche estaba cerca. Y con ello mi angustia aumento.
Hay sentada, sola y sintiendo de apoco como el frió se colaba por mis delgadas prendas comencé a llorar sin tapujos, mi garganta parecía cerrada y mi pecho atravesado por mi agujas. ¿Que haría? ¿Donde ir sin que el supiera? No había respuesta alguna para esas preguntas, ni nadie que se viera interesado en responderlas.
Me exalte producto del sonido que producía mi celular. Con algo de temor saque el aparato de mi pantalón y contemple la pantalla angustiada. Presione en botón rojo y con lentitud deje el aparato en la orilla de la banca, esperaba que alguien le diera un mejor uso del que le estaba otorgando en ese momento.
Ese instante, sin que nada me pudiese aferrar al lugar de los hechos sentí la necesidad de comenzar de nuevo. Quizás una nueva ciudad, un nuevo trabajo: Una nueva vida. Sin duda era algo que sonaba muy lindo. Pero sin dinero y sin tener lugar a donde llegar todo se volvía a tornar gris.
Me deje caer abatida, otra vez en la misma banca. Mis ansias de nuevos aires no me habían llevado siquiera a dos pasos mas adelante de los que estaba.
En mi mente no había nada más que suposiciones de su reacción al volver de mi fallido intento de fugarme, no había otra opción. No existía nadie más.
Fue en ese instante de desesperación fue que recordé a una vieja amiga de mi época de estudiante. Siempre habíamos prometido mantenernos en contacto pero por cosas de la vida ambas nos habíamos distanciado y pensé que en ese momento, ella podría serme de gran ayuda, claro si aun continuaba viviendo donde hace años me había comentado.
Volví a tomar mi bolso de mano y con las pocas fuerzas que me quedaban corrí hasta la estación de buses. Faltaban menos de cinco minutos para que la cerraran y con ello tendría que pasar la noche en la calle.
Tuve que suplicarle al guardia del lugar para que me permitiera abordar el ultimo tren que tenia por destino la ciudad en donde esperaba continuara viviendo, Helena. Supongo que el deplorable estado en el que me encontraba influyo mucho en su decisión, hasta se preocupo de pedir que el autubos que se encontraba poniéndose en marcha se detuviera para que lo pudiera abordar.
Cuando por fin mi cuerpo dio de lleno contra el cómodo asiento mis músculos se relajaron, al fin estaba a salvo de todo, hasta de mi misma.
Mis ojos se fueron cerrando de apoco, al darme cuenta de mi estado sujete con mayor fuerza mi bolso y me permití descansar un poco, al final de cuenta el viaje era en promedio dos horas.
Desperté de golpe y un tanto asustada al sentir un suave movimiento en mi hombro, el auxiliar del conductor me estaba despertando; Era mi parada.
Intente sonreírle de manera genuina antes de tomar mi bolso e intentar mi cabello para bajar. Mientras lo así vi mi reflejo en una de las ventanas. Era mucho peor de lo que imaginaba, mis ojeras eran inmensas, tanto mi maquillaje como mi lápiz labial se encontraban corridos y mis ropas arrugadas.
Desperté de mi trance al percatarme de que todos me observaban esperando que bajara y así ellos continuar con su viaje.
Cuando estuve completamente fuera del autobús, el viento frió no me dio una muy calida bienvenida. Camine hasta la acera mas cercana para así poder buscar entre mis cosas la dirección.
Cuando di con el arrugado papel cuadriculado respire mas tranquila, al menos estaba cerca de mis nuevas oportunidades.
Caminar por las desiertas calles producto de la hora no se me hacia muy grato, pero debía hacerlo. Detuve mi caminar, que por cierto era muy torpe, quizás por las pocas horas que había dormido o por que no había ingerido alimento alguno por más de diez horas.
Mire impresionada la fachada de la vivienda que se encontraba frente mis narices. Era una casa de dos pisos, echa por completo de madera y de aspecto acogedor. Me anime a tocar el timbre al escuchar el sonido que hacían mis tripas exigiéndome alimento. Cuando deje de hacer presión en el timbre note que mis manos temblaban y que el pulso de mi corazón era el triple quizás de lo normal.
La puerta se abrió y tras ella salio una avejentada mujer de aspecto humilde, llevaba un vestido azul y un pequeño delantal blanco que la destacaba quizás de los dueños de la casa. Al escucharme preguntar por Helena, se extraño bastante pero no tardo mucho en ir en busca de la quien llamaba ella 'Su patrona' Espere impaciente que aquella amiga mía llegara y rezaba a todos los santos que me recordara.
La puerta se volvió a abrir y con ello mi corazón pareció detenerse de golpe, sentí en el ambiente que las cosas cambiaran y hasta me encontraba analizando como cambiaria mi estilo, si mi vida lo hacia también debía hacerlo yo.
Ella estaba igual que siempre, su cabello recogido en una coleta y su sonrisa serena. Nada de su juvenil aspecto se veía afectado por el nacimiento de los dos pequeños que venían tras ella, que supuse eran sus hijos. No tardo en sonreírme y hacerme pasar a su hogar. No pregunto nada, ni me objeto por mi deplorable estado.
Ella misma se encargo de ir por un vaso de agua y ordeno a la misma señora para que me llevara algo de comer, me ofreció asiento. Luego de traer el vaso de agua se sentó en frente mió, dejo sus gestos refinados y me acerco a su cuerpo: Me estaba abrazando, hacia tanto tiempo desde que no sentía un abrazo calido y con tanto cariño que moje la delicada tela que reposaba sobre su hombro por mi llanto.
-No por favor -. Pedí por enésima vez al verlo tomar una a una sus cosas y meterlas dentro de su maleta.
-Ya no hay nada más que hablar.
-Podemos hablarlo Pedro...No te vayas.
El ignoro mi penosa petición, continuo con su quehacer, sin siquiera mirarme.
Deje caer sin objeción mi cuerpo en la fría baldosa, tome mis rodillas y acomode mi rostro sobre ellas mientras lo miraba con detención.
Cada actuar que el tenia era ignorando completamente mi presencia. sin darle importancia que minutos atrás habíamos tenido la mayor pelea de nuestra historia que hace dos años comenzábamos a escribir juntos, aquella historia que veía como destino un. "Vivieron felices para siempre" Al percatarme de que todos aquellos días se habían acabado mis mejillas se vieronhumedecidas por las rebeldes lagrimas que terminaban por mostrarme como la débil mujer que lloriquea al ver como el hombre de su vida se marcha, dejándola en la vida sin horizonte ni manera de estabilizarse. Si, era una machista manera de ver un adiós.
El no era el todo de la relación, éramos ambos, pero con el tiempo se olvida de que estar junto a alguien es mas que intentar recibir algo a cambio de un poco de cariño, sino que es caminar juntos por la vida.
-Pedro...-. Llame su atención.
-No quiero que nos hagamos mas daño...
-¡Me lo estas haciendo!...si te vas...no se que haré.
-¡Date cuenta que nos estamos destruyendo!
-¡Pero te amo!
-No puede ser que me ames más que a ti misma -. Camino hasta donde me encontraba gritando sin ocultar mi llanto desconsolado.
-No tendré nada sino estas tú -. Admití cobardemente.
-Si continuamos juntos terminaremos por odiarnos.
-¡No, no! Prometo ser menos celosa, evitaremos peleas absurdas...
-No, lo siento Maite, pero no. Se acabo.
Me dedico la última mirada apenada para luego tomar su maleta.
Camino hasta la puerta con el pesado bolso a cuestas.
-¡No, no lo hagas! Por favor.
Al verlo detener sus pasos la esperanza se hizo presente en mí.
-Cuídate ¿Si?
-¡Idiota, idiota!.- Grite caminando hasta donde se encontraba parado dándole unos débiles golpes en su pecho, los cuales el esquivaba con preocupación.
-Basta, basta Maite.
-¿Que paso con todas las cosas que me prometiste?-. Lo espete agitada por mi fallido intento de atacarlo.
-¿No te das cuenta? ¡¿No te das cuenta?! -. Levanto su vista enojado, intentando buscar la mía.
Ninguno de los dos dijo nada, nos mantuvimos en silencio.
-Pero cambiare...-. Volví a insistir mirándolo.
-No quiero cambiarte Maite, te ame así una vez...
-¿Entonces?
-Nos estamos haciendo daño.
Se acerco lo suficiente para rozar sus labios sobre mi frente, me sonrió de costado y termino por cruzar el umbral de la habitación.