jueves, 11 de diciembre de 2014

REGRESA.-


I



Llevaba más de veinte y cuatro horas sin saber de él y me sentía desesperada. Caminaba de lado a lado aquel departamento que compartíamos hace más de un año, recordando una y otra vez aquella mañana cuando salio a una movilización, no lo quise acompañar. Me quede ordenando nuestra ropa. Debíamos salir pronto del País, las cosas se estaban poniendo cada vez peor y el miedo nos comenzaba a acobardar. 
Me acompaña Cato, Mario según el registro civil, Cato según nosotros. Un gran amigo de los dos, abogado y entendido del tema, conversaba en frente mío un montón de cosas que no era capaz de entender, preguntas que no tuvieron respuesta, solo veía su bolso a su costado derecho; El también tenía que salir del País. 

Eran las cinco de la mañana, estaba dormitando en el sofa de mimbre que instalamos en la terraza, envuelta en su chaleco de lana y con el corazón apretado. 
-Me llamo un amigo, esta en la 9na Comisaría. Voy para allá....
Quise ponerme de pie rápido, pero el me detuvo. Se plantó en frente mío con los ojos cansados y rojos. Me pidió me quedará ahí, ya que estaba muy alterada y podría ser peor para él. Me quede tranquila cuando prometió conseguir una visita para mi. 

Regreso a 11:00 AM, horas que fueron eternas para mi. Entro casado, ya con la corbata desarreglada, el pelo despeinado y los ojos pequeños de tanto cansancio. Lo ví entrar y me pareció estaba cinco kilos más delgado. 
Me apresuré para increparlo, necesitaba me pusiera al tanto de la situación legal de Fernando, obsevandolo con mirada suplicante. 
Me espanté cuando ví ingresar tras de el un hombre, no muy mayo, quizá de nuestra edad pero que producto a su traje de dos piezas negro y su cabello engominado lucía mayor. 
-Es Rúben, él nos va a ayudar.
Era un amigo de la Universidad, que estaba dispuesto a tomar el caso de Fernando. Fue escueto; Nosotros tenemos que salir del País ahora. 
Recién ahí volví a sentirme con fuerzas, necesitaba que él supiera que no me movería sin verlo, no sin saber como estaba. 
Su amigo, el que parecía tener bastante influencias, consiguió que me dejaran verlo, a las 16:00 PM. A las 08:00 PM saldríamos hacía Argentina. 
Me puse mi jeans holgado y un chaleco de hilo. Cato tomo bolso y lo metió junto al suyo en su camioneta azul. 
Pude ingresar junto a Ruben, en calidad de su abogado, a una pequeña sala de paredes grises, que daban la impresión de estar humedas. Me senté en una de las dos sillas de maderas que estaban dispuestas en medio del lugar. Rúben se paro a mi costado mientras veíamos ingresar a Fernando, sobando su muñeca, supuse producto del malestar de las esposas, con un ojo morado y un pequeño corte en su labio inferior. Tuve ganas de correr hacía él, pero Ruben me detuvo y me incito a esperar que la persona que lo traía abandonara el lugar. Me recordó ahí, sus indicaciones; No mencionar el viaje, no mencionar el destino, no mencionar con quien íbamos.
-¿qué paso...? 
Producto de mis caricias en su rostro apretó sus ojos productos del malestar. Supé que sus heridas eran recientes. 
-¿Quien es? 
Cuestiono mirando fijo a Ruben. Llevaba la misma ropa que cuando salio del departamento. 
-Es un amigo del Cato.. 
Lo abracé, sintiendo sus brazos rodear mi cuerpo y besar mi cabellera. Levante la vista y lo besé en los labios, primero con suavidad, para luego ser más intenso. No me daba cuenta pero lloraba, en ese momento lloraba.
-Estarás bien, el Cato te cuidará ya hable con él...no te preocupes por mi, yo saldré de acá y volveremos a estar juntos. Lo prometo. 
Se me apretó el corazón.
-Me muero si te pasa algo...
-No me pasara. Te amo. 
No quiso ahondar de sus heridas, ni responder cuando pregunte si había comido. Ruben nos interrumpió para informarle que le entregarían ropa y comida. Recién ahí me entere que lo trasladarían a una Comisaría en Puente Alto. Según Ruben eso era bueno, se comenzaría a cursar rápido su juicio. 
Lo bese reiterada veces, deseando no nos separáramos nunca. Ruben me tomo del brazo y me ayudo a salir del lugar. Me sentía débil,el dolor me comenzaba a afectar, 
-Te amo...
Murmuro. Con sus ojos cansados, con sus labios secos, con su ojo morado, con su ropa sucia, con sus manos secas, con sus pies cansado, con el corazón apretado igual que yo de miedo. 




lunes, 24 de noviembre de 2014

Nos vemos.-

Gracias a la vida...que me ha dado tanto...

Canta con tal soltura de cuerpo que él se quedo pasmado por su soltura de cuerpo, pasmado por sus piernas cubiertas a penas por una tela verdosa, pasmado por su manos que se movían suavemente, acariciando a su guitarra, Pasmado por el aro en su nariz, pasmado por sus pelos que con coquetería se perdian entre sus pechos, pasmado con sus ojos que intensamente lo miraron cuando nota su presencia. 
No dijeron nada. Él no pudo decir nada. 
Un joven delgado con ropa holgada, se acerco a ella, junto comenzaron a tocar otra tonada. Instrumental, era una canción que conocía. 
-Estos hippies del siglo veinte, viven de nuestros impuestos -- Se quejo su hermano mayor, tomaba de la mano a su hija Amelia y prácticamente le cubria todo el rostro evitando que los mirase. una exageración -- Deja de mirarlos Cristobal, que nos vendrán a pedir monedas. 
Estaban a diez minutos de la casa en la playa, que desde niños visitaban en Enero, en Febrero generalmente cada cual realizaba sus planes. Cristobal iba en primer año de Sicologia, por lo que lo único que deseaba hacer era quedarse en la hamaca todo el día y olvidarse de los libros que leyó. Le gustaba la idea de que sus padres se fueran a Mexico, así nadie le gritaría con espanto cada vez que pasaba más de una semana sin afeitarse. Ya le bastaba con lo despotas que parecían frente a su carrera. No perdían oportunidad para mencionar lo bien que le iba a su hermano mayo en la Clínica. 
A penas llego, dejo las bolas sobre la mesa de la cocina, tomo su revista y camino hasta el jardín. Nadie lo llamo,sabían que los ignoraría, otra vez. 
 Comenzaba a dormitar cuando escucho un par de jóvenes conversar apoyados a la reja que dividía su amplia casa de dos pisos y siete habitaciones de la calle de tierra, que aun a pesar de los años y la insistencia de sus padres, el municipio no pavimentaba. Se apoyo sobre sus brazos para escucharlos más de cerca. Mera curiosidad, que aumento al notar la silueta entre los arbustos de la joven que cantaba con semblante despreocupado. 
Su piel era más bronceada de lo que pudo notar, y sus curvas más femeninas de lo que aquella postura encorvada le había permitido ver. 
Se quiso incorporar mayormente para poder escuchar la conversación, cuando termino cayendo de la hamaca, llamando la atención de los jóvenes. 
-¿Quien anda ahí? -- Intervino uno de los jóvenes, que no había visto en la feria. Cabello largo negro. 
- Mierda....-- Se quejo. 
-Me tiene  aburrido estos cuicos, creen que pueden andar escuchando todo. 
-Deja, puede haber sido un perro. 
-Un perro que se sube a la hamaca. -- Uno de los jóvenes había encontrado la manera de ver a Cristobal entre los arbustos. 
Cristobal tomo su revista y corrió hasta el interior de la casa, desde ahí vio como los tres jóvenes tocaban el timbre con efervescencia, con aire petulante, buscando una explicación, la cual Cristobal no tenía. 
Dolores, la asesora del hogar, recién llegada de la casa de su tia, que viajo a Londres por un semestre, desconociendo a los amigos frecuentes de Cristobal los hizo pasar, les pidió esperaran en la sala y se extraño al ver al joven de cabello alborotado caminar cabizbajo hasta la sala en donde los tres jóvenes lo esperaban. Ellos con actitud desafiante, ella con una sonrisa dibujada en sus labios color rojo. 
Uno de ellos, el que anteriormente había comenzado a cantar junto a la única mujer del grupo, estaba parado con sus manos sobre su cadera, observando con mucha dedicación el lugar en donde Cristobal vivía, ya no parecía alterado sino más bien impresionado. 
El joven de cabello largo negro, y que resulto tener un tono de voz mucho más bajo fue el primero en hablar- Extendió su mano y espero a que Cristobal la sujetara en señal de saludo.
-El es el Cato-- Señalo al joven que junto sus dos manos e inclino un poco. -- Ella es Colomba y yo soy Tomas. 
-Hola...-- Susurro a penas, recibiendo un beso en cada mejilla de parte de ella, Colomba, quien además tenía olor a flores. 
-¿Tu nombre? -- Lo interpelo Cato. 
-Yo, yo...bueno soy Cristobal. 
-Hermano tu casa es majestuosa. ¿Nos podríamos bañar en la piscina? Tengo la piel un poco reseca de pura agua salada. -- Los hombre, rompieron en carcajadas, mientras ella los miraba con el ceño fruncido. 
-Disculpalos, nosotros nos vamos...
-No, no, no...quédense, claro se pueden bañar. ¿quieren comer algo? 
-¡Si es gratis, obvio!
Colomba parecía distante mientras Dolores llevaba entre ellos galletas, queques y diversos panes, claro a penas la veían acercarse los jóvenes iban en su encuentro agradeciéndole sus atenciones. Ellos se bañaban con total gusto, mientras ella solo los observaba de lejos con sus pies dentro de la piscina. Lejana y distante. Tanto así que Cristobal tuvo ganas de sacar su cámara profesional y retratar aquel perfil. 
Recordó las lecciones de su compañero de universidad Patricio y camino decidido hasta donde ella estaba. 
-Entonces...Colomba es tu nombre.
-Así es...y el tuyo Cristobal. -- Sonrió de lado. 
-Así es. -- Ambos guardaron silencio. Un silencio incomodo.--  Cantas muy bien. 
-Gracias.  -- Se comenzaba a arrepentir de acercase a hablarle. -- Te vi. Me estabas escuchando. 
-Si.... lo siento...-- Soltó avergonzado. 
-¿Por qué? -- Rozó su hombro. -- Para eso canto, para que me escuchen. 
Pasaron la tarde hablando de ellos, de el amor por la música de Colomba, la Sicología de Cristobal. 
Él estaba impresionado, Colomba llevaba tres años viviendo con Tomas y Cato (del cual nunca se entero su verdadero nombre) Tenía tres hermanos mayores, de los cuales no sabia mucho, sus padres estaban separados hace años y ambos ya contaban con una nueva familia. Un tema poco relevante para ella. 
No tenía preocupaciones del futuro, ni bienes; solo contaba con una mochila con todos sus tesoros en el hostal que se estaban hospedando. 
Los padres de Cristobal se espantaron al ver a esos dos hombres de cabello largo en su piscina y qusieron sacarlos de inmediato. 
-¡No puede ser! No entiendo que estas haciendo hombre por Dios. -- Ofuscado su padre, ya comenzaba a tomar un color rojizo. 
-Siempre se quejan de mis amigos, que no vienen y cosas así...
-¿Son tus amigos? -- Pregunto incrédula su madre.
-Si, algo así....
-Bueno Roberto, dejemoslos, Los suegros de Jose Ignacio nos esperan. -- Intercedió la mujer a favor de su hijo menor. Le beso la frente y observo de reojo a los jóvenes que expectante esperaban la señal del recién conocido Cristobal para tomar sus cosas y salir del lugar.  

cuando cayó la noche se recostaron sobre el pasto mirando el cielo. El lugar era bastante bello, y alejados de la iluminación de la casa, las estrellas se notaban mucho más. 
Cato y Tomas sacaron un cigarro y comenzaron a filosofar del mundo. Mientras Colomba se puso de pie y camino hasta el interior de la casa. Él tardo un par de minutos en seguirla, dejando  atrás a los dos hombre, que según palabras de ellos mismo, no eran más que hermanos. Cato tenía una novia que visitaba cada seis meses y que estaba viviendo con un grupo de Budistas en Con-Con y Tomas llevaba más de siete años sin una relación estable. Él era el que llevaba más tiempo dejando todo lo que lo atará a un solo lugar, entre los lugares que visito estaba Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay y Brasil. Había dejado su casa desde la muerte de su única novia. Cristobal no demoro mucho en comprobar que el líder natural de aquel grupo vivía en etapa de negación constante. 
Colomba se detuvo en uno de los pasillo de la casa, tenía sus manos tras su espalda, y esta apoyada en la pared. En silencio, aún distante, aún cautivadora. Dejando confundido a Cristobal, el que estaba lleno de pensamientos, rodeado de voces que parecían escucharse en ecos por toda la casa desolada. 
Cristobal había sido abandonado por su primera polola, hace más de ocho meses, ocho meses en lo que había vivido en una abstinencia, por lo que pensó su deseo sexual era tal, que lo llevaba a estar tan interesado en Colomba. Pero teniéndola así, tan cerca de él, observando tan de cerca sus ojos, sus labios, sintió que la amaba de verdad, de una manera loca y pasional. La amaba, en ese momento y lugar la amaba de verdad. 
Beso sus mejillas, luego su cuello y bajo por sus brazos. Se tomaron de las manos, se besaron en las orejas, se rozaron. Los pechos de Colomba rozaban el tórax agitado de Cristobal, las piernas de ella, se enredaban entre las de él. Las respiraciones de ambos chocaban entre la breve distancia entre sus bocas. Sus cuerpos se atraían y contraían con cada milímetro de piel que se rozaban. 
Ella lo atrajo hacía ella por su cuello, y sintió de inmediato como las manos de él recorrían su cuerpo, como sus cuerpos se agitaban al compas que se quitaban la ropa con cierta desesperación.
-Vamos...vamos a mi pieza -- susurro agitado.
-No, aquí, 
Él se extraño al verla estoica parada enfrente de el, decidida a que pasará ahí. Se las arreglaron para rodear la cadera de él con las piernas de ella. Y él mantener el peso de ambos en aquel acto tan sensual y fuera de lo normal, para el al menos.


Cuando amaneció Cristobal estaba en su hamaca, se sentía agotado y mal humorado producto del sol que llegaba directamente en sus ojos. Busco a su lado a Colomba, pero no la encontró. Se incorporo para buscarla, pero no estaba, ni ella ni los demás. nadie. 

Dolores, se le acerco con un vaso de agua, espero que este lo tomara y se alejo en silencio. 


Cristobal busco por su casa alguna pista de Colomba y de ellos, hasta paso por el estado de buscar si faltaba algo. Pero nada, no había nada. Y no se atrevió a preguntarle a Dolores. 
Cuando subió a su habitación se encontró con una nota, al desconocer la letra supo que era de ella, o al menos de alguno de ellos. 


En simples palabras le decía que lo amaba. Hablaba de amor y el no se sintió tan loco por sentirse enamorado de ella. Le dejaba una dirección y terminaba la carta comentando que esperaba algún día se encontrarán ahí. 
A Cristobal le tomo dos años tomar la decisión de ir a esa dirección, mucho más maduro, mucho más decidido y con mucho más miedo. Solo llevaba una mochila de viajes y una botella de agua cuando se detuvo a las afuera de una casa en la playa de Con Con, la reconoció era la casa en la playa en donde vivían los budistas, donde vivía la novia de Cato, la cual le abrió la puerta con un embarazo de siete meses a la vista. 
Colomba salio tras la mujer, mucha más madura, mucho más bella, y mucho más enamorable ante los ojos de Cristobal. 

No se dijeron mucho, solo se abrazaron, besaron e hicieron el amor por horas, antes de abrir la boca y decirse a los ojos que se amaba. 





martes, 26 de agosto de 2014

.-

Paso, ya no quiero gastar más entradas de mi Blog en ti, pasa que aquellos que forman parte de mi vida, quieran o no, formaran parte queriendo o no de alguna de estas entradas. Esta vez no, no serás parte de esto.





Y paso...-

martes, 19 de agosto de 2014

Me volvió loca tu forma de ser, si, pasado.-

'' Y a mi me volvió loco tu forma de ser. Tu egoísmo y tu soledad, son estrellas en la noche de la mediocridad''
Es cierto, me volvió loca tu forma de ser, ese cierto aire de desconectado del mundo, esa sonrisa entre burlesca, irónica, sinica y real. Todo al mismo tiempo, toda esa mezcla de sentimientos tuyos, todas esas señales inequívocas que das por el mundo. Preocupado pero despreocupado a la vez, lejano pero con la mirada sobre todo. Eso asusta, ahora que me acerco más de acerca asusta.
Por ello es nada contra tu poco compromiso, poca responsabilidad y respeto por el tiempo y dedicación de los demás, en eso me encontraba, criticándote con soltura de cuerpo, con énfasis en la perdida de tiempo y por la poca entrega reciproca, cuando el personaje que describiré alto como un ropero, tierno como un cachorro y valiente como león, me dijo, "¿Por qué le pides a los demás, lo que tu no das? Eres como el metro, das un mal servicio pero pides dedicación por completo" Me sentí devastada, atacada, por dos simples motivos; Tenía razón y es cierto, el metro es pésimo.
Es cierto, no he dedicado mi mayo atención, quizás debí llamarte y decirte ; "Te quiero, te extraño, hasta quizás te ame" O no debí reírme cuando me dijiste que estaba camino a enamorarme. Quizás, debía asumir que aquello podía pasar, que era factible. Todo era factible antes de que sacara una hoja en blanco y comenzara a llenar con una interminable lista de tus defectos. Debí haberlo hecho antes de comenzar a pensar más en tus cosas malas que en las buenas, antes de sentirme decepcionada de las acciones que esperaba de tu parte, de esas acciones que nadie me prometió, ni que nadie me dijo llegarían, de esas acciones que todo el mundo sabía me quedaría esperando de tu parte, lo veían venir con a través de tu risa molesta, de tus malas palabras, de tu poco honestidad y del montón de mentiras que se mezclaban con la realidad y con el monto de ilusiones maltrechas y de  malos ratos.
Ahora debería venir la frase de ; Todo pasará, es por algo y vendrá algo mejor. Pero lo reemplazaré a que no gaste mi tiempo en una inversión sin pies ni cabeza. Pero claro, también es eso de que vendrán cosas buenas, momentos felicidad y por qué no, quedarse con las risas y las tardes de conversaciones, más que mal esos momento no tiene porque pasar a en listar aquellos defectos enumerados.

miércoles, 30 de julio de 2014

Yo no sé si me quieres o me extrañas.

Era una especie de tercer piso a los ojos de todos, el entre techo frente los míos.
Lo conocía hace tres semanas, no tanto, y en circunstancias extrañas, no en la que esperaba. Él era un extraño que se volvía cada vez más, en un conocido querido.
Estaba parado a mi costado, con las manos en su cadera, expectante frente mi opinión. Esperando mi veredicto ante aquel cuadrado de manera, con dos amplios ventanales en forma de "v" que dejaba a la vista el frondoso jardín. A penas  una cama en medio de aquel lugar, en el suelo, con amplios y variados cojines de diversos colores.
Me senté en una de los cojines más amplios que eran utilizados como una especie de sillones.
Sobre la única mesa que estaba en lugar, una especie de cajonera de mimbre y madera, había un par de libros, los conocía; Uno de ellos, se lo había prestado yo y el segundo lo habíamos visto en una librería hace un par de semanas, me había obsequiado uno. Lo había aceptado con un tanto de recelo, pero no lo pude rechazar, era un gran obsequio; un libro original. Era mucho pedir. Estaba bastante agradecida.
Estuvimos un par de minutos sin decir nada. Su rodilla cubierta por un jeans café rozaba la mía, media desnuda, cubierta por la delgada tela de mi panty negra. Me dedique a observar su polera holgada y sus manos moviéndose nerviosas a la altura de su estomago abultado, gracias a las cervezas y comidas de fin de semana. Sonreímos nerviosos y me sentí patética, estoy segura que él también.
- Me gusta este lugar...
- Si es lindo.
Me gusta su cabello largo, me gusta el olor de su perfume. Me gusta su sonrisa amplia y su gran capacidad de socializar. Era un gran conversador y aunque no quería sentir cosas por el, me era imposible no sonreír cuando salía a mi encuentro los sabados o me llamaba al regresa a casa.
Se puso de pie para mostrarme una fotografía de la casa antes ser terminada. Aquella construcción había comenzado con su abuelo, interrumpida por el nacimiento de su primera hija, luego retomada por su yerno, interrumpida por el nacimiento de él, y terminada luego del entierro de su abuelo.
Me puse de pie para mirar por uno de los ventanales y note el ventanal que estaba instalado en el techo. Entonces dije : "Debería ser increíble dormir o despertar acá...o cuando llueve"
Entonces, me acerco a su cuerpo con sus manos en mi proyecto de cintura y me beso. Lento, rápido, pausado, tierno y sensualmente a la vez.
No quería sentirme bien con él, estaba en la busqueda de encontrar relaciones sanas, de crecer, de cambiar y esta ahí besandome con el, dejando que tocara el costado de mi cuerpo, alborotando su cabello y queriendo que me quisiera, pero esta vez sin ser yo la que quería tanto.

- Me encantaría pasar mucho más tiempo acá.
- No tienes porque dejarlo en supuesto, pasarás más tiempo acá.-




domingo, 6 de julio de 2014

No tengo porqué ser la de las relaciones fallidas.-

Escucho en un programa que le preguntan a sus gustosos panelistas cuales son los patrones que siguen en sus relaciones amorosas, y muchos dicen que no tienen patrones, otros dicen que le gustan las personas alegres y un par termina diciendo que siempre terminan con hombres inmaduros, una dice que le han tocado puros hombres que tienen problemas con sus madres. Entonces, me pregunto ¿Cual es mi patrón de relaciones? Y medito. 
Yo soy la amiga de las relaciones fallidas, de esas relaciones fugases, esas intensas pero breves, nunca duran mucho, pero dan para hablar meses, y que muchas veces dejan aprendizaje por los intensa que son.
Siempre hombres inmaduros, con miedo al compromiso y con una constante de gustarle la fiesta, entonces escucho a la sicologa que  esta en el programa, diciendo : "A veces buscamos relaciones que nos mantendrán en un estado de inestabilidad, de sufrimiento, porque estamos acostumbrados a tener una vida así" Y pienso que puede ser cierto. Puede que busque relaciones así, puede que inconscientemente busque relaciones que me mantengan así, preocupada, alerta, en ese estado de incomprensión constante. Porque parte de mi vida fue así. 

Entonces escucho algo que me hace quedar aún más en silencio. La  Sicologa dice; No tiene porque ser así, no tenemos que meter en la cabeza, en nuestro más íntimos pensamientos, que no hay motivo de que así sea.-
Y tiene razón, no tengo porque ser la persona que no piensa en casarse porque a tenido malas experiencia, no tengo que ser la amiga que siempre esta soltera porque se fija en puros "Pasteles" no tengo porque ser la que siempre anda viendo cual pretendiente es peor que el otro, no tengo que ser la que no tiene una relación estable porque siempre el personaje de turno le tiene miedo al compromiso, ya sea por inseguridad, por no querer perder la incipiente soltería que ya bordeando los treinta es una inminente mala señal. No tengo que ser la que no se proyecta porque el acompañante no da la altura. No tengo que ser la que comparte sus sueños y ambiciones con amigos porque el otro que acompaña para los besos no acompaña por el esfuerzo de sueños. No tengo porque pensar que no llegará un hombre que me de seguridad, estabilidad y confianza plena. Un hombre que me de todo el valor que tengo. 
Y eso leeré una y otra vez; No tengo que ser la amiga de las relaciones fallidas.
Si llegará a mi vida un hombre dichoso de tenerme a su lado, de ver mis cualidades, de reírse de mis chistes y dispuesto a dejar sus noches de salidas por pasar el tiempo conmigo. Un hombre que le importen más los sentimientos que el sexo, un hombre de verdad que no crea aun en su cabeza que tiene quince años. 
Yo no tengo porque tener ese papel en la vida, nadie me lo ha designado y estoy segura que el destino no esta escrito así para mi. Yo debo cambiar esa imagen de mi misma, me tengo que dar mi tiempo a solas, intentar buscar romances en otros escenarios y cada vez que un personaje de sonrisa permanente, de gran personalidad y que generalmente conozca por las noches se me acerque, deberé volver a abrir este Blog, leer esta entrada y pensar que no tengo ese papel asignado en mi vida, no más, ya no soy la madre suplente de hombres inseguros, no soy la terapeuta de hombres con miedo, ni debo perseguir ni cuidar a hombres con traumas. Yo me merezco una relación mejor, una estable y en donde la felicidad sea el protagonista, además de la estabilidad, seguridad, aprendizaje constante y crecimiento. La madurez sea mi consejera y el amor sea visto como algo sano y no de dolores de cabeza.
Que así sea, decreto que así será.- 

domingo, 29 de junio de 2014

Algún Día.-

Las dos habitaciones le parecían inmensas, las divisiones entre la cocina, baño y living/comedor se le hacían muy marcadas, en medio de la sala, con sus brazos al costado y con una sonrisa nerviosa. Luego de que todos aquellos que le ayudaron a trasladar aquellas cajas de cartones y maletas recién armadas, se marcharan sudados y con una sensación de abandono.
No sabía por donde comenzar, había mucho ante sus ojos, tanto que no sabía si podría culminar aquella misión que hace un par de meses había tomado. Con firmeza, con determinación, sensaciones que ahora se comenzaban a transformar en miedo y resquemor. Era mucho, así se veía desde aquella sala.
Contaba con un pequeño jardín, al cual deseaba dedicarle parte de su tiempo, plantar un par de arboles pequeños, flores y algo de paso para tomar el sol durante el Verano.
La cama que había comprado hace un año, se veía bastante grande, comenzó a ordenar la ropa en las cajoneras, organizar sus zapatos y decidió encender el televisor.
Suspiro profundamente y comenzó a repetir una y otra vez que aquella decisión había sido tomada, con firmeza y con seguridad de que sería una buena oportunidad de crecimiento. Si, seria difícil levantarse cada día, caminar de la habitación a la cocina, prepararse su café mañanero y organizar la colación para el día de labores. La tienda de flores que estaba a menos de siete cuadras de su nuevo hogar, por lo que no tardaría mucho en llegar cada tarde, sentarse en el sofá que había visto por primera vez en una tienda de antigüedades junto a sus amigos. Prendería un incienso diferente cada día y prendería su radio favorita, nadie le pediría que bajara el volumen,  ni que se acostara temprano, de todas manera lo haría, mantener una casa, ordenar las cosas, cocinar, trabajar y pagar las cuentas serían mucho en un comienzo, quizá hasta el primer año.  Pero para aquellos momentos, podrá recordar cada vez que la decisión fue tomada con seriedad, con seguridad y por sobre todo con esperanza de un nuevo camino, de un nuevo comienzo y un futuro con dificultades pero con mayores felicidades.
Termino de ordenar su ropa, cocino una pasta y se sentó en la pequeña terraza de su hogar, prendió un cigarro y contemplo la noche, tranquila, pacifica y eterna.
Cruzó sus piernas, cruzo sus brazos y cerró los ojos, paclidamente.

-- Si, esto era lo que quería...

martes, 20 de mayo de 2014

Yo no te amo, ni te amaré.-

Hoy me he dado cuenta de que hay muchas cosas que no sabes, y probablemente nunca llegues a saber, tal vez porqué no existe porque. Pero hasta el momento no he bajado mis brazos respecto a lo bueno que hay en ti. Si, yo aun tengo fe en ti, aunque titubee al decirlo, hasta al pensarlo.
Me he propuesto seguir con mi lista y seguiré con el siguiente punto, de nuevo entras tu en esta escena que yo he creado.
Debes saber que por miles de factores, si soy de esas que todo lo atribuyen a los signos, la luna, tu año y hora de nacimiento, así que aquí voy.
Siempre pienso en alguien, me gusta estar extrañando a alguien, enamorada o no, díganlo como quieran, así es.
Me gusta que me hagan cariño aunque parezca fría a veces, pocas veces pero lo parezco. Me gusta hacer cariño también. Me gusta el contacto físico...
Me gusta hablar con las personas, más si eres alguien que admiro o me gusta. Por ser alguien dentro de mi historia ten por seguro que me encantará hablar contigo.
Me gustan las preguntas, sobre todo esas que me hacen estar en aprietos.
Me gustan las fotos, los paseos, los viajes, me gusta sentarme en el lado de la ventana cuando viajo en bus. Si me gusta viajar en bus.
Me gusta que me hagan detalles, cosas pequeñas, muestras de afecto, así me demuestra que pensaste en mi aunque sea un minuto. Ojala lo hagas algún día.
Me gustas tú....
Me gusta tu voz tierna, solo a veces.
Me gustan tus ojos cuando me miran fijo, sin decir nada. Lo siento pero muchas veces cuando hablas se acaba la magia.
Me gustan tus caricias.
Me gustan tus consejos serios.
Me gusta cuando me llamas "idiota" Pero con una sonrisa formada entre tus labios rozando los míos. No creo tolerar alguna vez escucharte decir eso con rencor.
Me gusta tus besos en el cuello.
Me gusta mirarte sin decir nada.
Me gusta saber que nada de nosotros es para siempre, me gusta saber que debo intentar conquistarte con mucho esfuerzo, sino terminaras por olvidarme. Y a la vez odio todo lo que acabo de escribir,
Me gusta que seas diferente.
Me gusta que me hables con rudeza cuando no quiero entender las cosas.
Me gustan tus abrazos y lo segura que me siento.
Me gusta sentirme así, tengo mayor inspiración.
Me gusta que no me tiriten las piernas cuando estoy contigo, pero me asusta ¿ Será que no te amo?

domingo, 18 de mayo de 2014

Las paredes.-

Siempre me había preguntado la horrible sensación que debe sentir al momento de perder a alguien importante en tu vida y no me refiero a esas peleas de novios, que vuelven a las semanas, ni esas discusiones con tus padres que se arreglan a las horas, ni el distanciamiento natural con los amigos al crecer que luego de años, es una anécdota. Pero ellos, todos ellos están ahí, los puedes llamar cuando te sientas solos, puedes ir a sus casas un sábado por la tarde y decirle que lo sientes, que los quieres de nuevo en tu vida. Pero aquellos que mueren, que su cuerpo queda vació en esta tierra, que es tomado y enterrado bajo tierra dejando a su alma deambulando por ahí sin sentido en algunos casos. Nunca me llegué a imaginar eso. No podía, no llegaba a dimensionar todo ello. No hasta esa noche.
 Habíamos discutido por algo sin sentido, yo me molesté porque no llego a la hora acordada y él parecía molesto que le repitiera una y otra vez el tema. Dejamos de vernos dos meses antes de aquella tarde.
No habíamos visto al menos tres veces, encuentros rápidos y sin mucho sentido, nunca volviendo a hablar de estar juntos o retomar la relación. Nada de eso, y de a poco me atormentaba pensar que ambos nos estábamos olvidando, pudiendo vivir el uno sin el otro. Menos hasta esa tarde.
Me llamo su amigo y compañera de universidad, tal vez encontró mi número celular en el suyo, lo cual era factible, él fue el primero en llegar al lugar del accidente, a dos cuadras de su casa a las tres de la mañana. Una hora más tarde me llamo, en el tercer intento le contesté.
No quise creer los primeros cinco minutos, era imposible. Pero su voz era agitada, y tenía fama de ser uno de los más serios del grupo, no jugaría con eso, no con él.
Llegué una hora después de ese llamado. Lo hubiera hecho antes, pero mientras entraba al baño caí al suelo abatida, con el pecho oprimido y las lágrimas agolpadas en mis ojos. No podía creer que aquello fuera cierto y aquel dolor me estaba destruyendo.
Solo tome mi buzo azul y una chaqueta negra, deje la parte superior de mi pijama gris y tome mi pelo en una media cola. No me preocupe mayor mente de mi rostro, las lagrimas se ocupan de mantenerlo tirante producto del secado de algunas que no alcanzaban a desaparecer en mi cuello. El resto del retraso es producto del taxista que probablemente aun adormecido demoro más de lo que yo hubiese querido.
Al llegar al hospital él estaba recostado en el suelo, con su chaqueta entre sus manos, la reconocí de inmediato.
- Sus padres están por llegar.- Dijo.
- ¿Como está...?
- Ven, pediré que te dejen pasar.
Estaba inmóvil, recordé las muchas veces que le pedí que se quedará quieto, que dejará de moverse, y lo mucho que desee en ese momento me recibiera con una sonrisa. Tuve ganas de moverlo, de hacer que despertará, que me viera, que abriera los ojos y me viera, que me escuchara disculparme, que nunca más volvería a reclamar nada, pero que no me dejará con aquella imagen como la última de ambos. Necesitaba decirle que lo amaba....
No pude hacerlo.
Murió cerca de las siete de la mañana y me quede con todas esas palabras en mi garganta, con su chaqueta entre mis manos y la textura aun de su piel sobre la mía.
Su familia paso por mi lado sin poder acercarse a comentar que sentían mi dolor, pues el de ellos era mucho peor. No solo el hombre que amaba había muerto por la imprudencia de un conductor ebrio, también se había ido un hijo, un hermano, un sobrino, un nieto, un amigo, el hombre que no le pude decir que lo amaba.
Siempre pensé que nos volveríamos a ver cualquier tarde de verano por la playa, o en alguna festividad. Que algún día volvería a llamar o que yo lo buscaría, no pensé que quedaría con aquellas ganas de decirle lo mucho que amaba su sonrisa, sus forma de abrazarme y sus besos indiscriminados en mi cuello.
Lo peor, es saber que hagas lo que hagas nunca más estará cerca de ti, es diferente que vaya de viaje, se vaya del País o de la región, pero que nunca más puedas escuchar su voz es algo que me atormenta hasta el día de hoy y no soy capaz de controlar.
De nada sirven las miles de cartas que he escrito, ni las horas, ni noches llorando. Solo quisiera tenerlo en frente mío diez minutos, decirle que lo amo y ya está, no espero que me responda, que me haga saber que es siente lo mismo por mi, ya que estoy segura que en aquel momento que entre a verlo al hospital y susurre que era yo la que estaba junto a él, movió
su mano y sujeto la mía, entre abrió sus ojos y busco los míos. Tal vez fueron solo segundos o simples reflejos pero aquello me basta para saber que en ese momento, ambos nos estábamos diciendo que nos amábamos.

domingo, 4 de mayo de 2014

Bienvenido Mayo.-

Este fines de Abril, fue movido para mi, todo Abril lo fue, de buena manera, de mala, de exagerada manera; pero lo fue.
Me dedique estos primeros días de Mayo a mi, a sentarme a ver televisión un día hábil para el trabajo que tuve la gran suerte de poder descansar, abrigada, sola con mis pensamientos, con la música, con las muchas horas de sueño, terminando con la mejor compañía; No se puede pedir más.
 Pude ir y decidir lo que quería hacer, escoger a alguien, tomar la decisión, acertada o no, pero decisión al fin. Más que mal la vida es así, de deben tomar decisiones y debo hacerlo con gran empeño.

La vida es difícil, las personas son difíciles de entender, de comprender, muchas veces no llego a entender porque las personas actúan así, porque esperan que yo haga ciertas cosas, porque esperan que actué de cierta manera cuando en realidad no lo haré. ¿Qué he hecho para que sientan que actuaré de dicha forma?
Es tan extraño darme cuenta que se creen con el derecho de venir y enfrentarme frente ciertas ocasiones, pero en realidad... ¿Quién tiene ese real derecho?  a mi parecer la lista comienza y termina con mi Madre en mi hogar y con mi Jefe en mi trabajo. Hasta ahora y como van las cosas no creo que exista otra lista.

En fin de cuentas Mayo te espero con  mucha emoción, me gusta Otoño, me gustan los días entre nublados y con los delicados rayos de Sol, me gusta lo creo vendrá, la actitud que estoy tomando, la ayuda sana que estoy solicitando, me gusta la compañía que tengo, me gusta contar con esos lindos recuerdos, me gusta pensar que vienen cosas buenas a mi vida, junto a las malas y difíciles
, pero me gusta ser positiva y pensar que no habrá nada que no me de fuerzas para continuar.